09.07.2026
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Amortización fiscal de vehículos Qué es y cómo se aplica

amortización fiscal de vehículos

Comprar un vehículo para tu actividad puede parecer un gasto “de golpe”, pero fiscalmente no suele funcionar así. La clave está en entender la amortización fiscal de vehículos: una forma legal de repartir el coste del coche o furgoneta en varios años, reflejando su desgaste por uso.

Bien aplicada, te ayuda a calcular mejor tu beneficio (y tus impuestos) sin complicarte ni arriesgarte a que Hacienda te lo discuta.

¿Qué es la amortización fiscal de vehículos?

La amortización fiscal es el gasto deducible que reconoce la depreciación de un bien por el paso del tiempo, el uso o la obsolescencia. En vez de deducir todo el precio del vehículo el año que lo compras, lo “vas gastando” en tu contabilidad y en tu declaración durante su vida útil, dentro de unos límites oficiales.

La Agencia Tributaria recoge la lógica general de estas amortizaciones y sus reglas en función del impuesto aplicable (IRPF o Impuesto sobre Sociedades).

¿En qué casos y qué vehículos se pueden amortizar?

En la práctica, se amortiza cuando el vehículo está afecto a una actividad económica (autónomo) o a una empresa (sociedad) y se usa para obtener ingresos.

Normalmente, hablamos de turismos, furgonetas, vehículos industriales, motocicletas, etc., siempre que exista afectación real y justificable (uso profesional, necesidad para prestar el servicio, coherencia con la actividad).

En IRPF (autónomos), el régimen también importa: por ejemplo, en estimación directa simplificada se aplica una tabla de amortización simplificada donde los “elementos de transporte” tienen un coeficiente lineal máximo del 16% y un período máximo de 14 años.

Cómo se calcula la amortización de un vehículo

El cálculo típico es lineal: repartes el coste del vehículo a lo largo de varios ejercicios.

  1. Determina la base amortizable: precio de adquisición (y, si procede, gastos directamente vinculados a ponerlo en funcionamiento).
  1. Resta el valor residual si puedes estimarlo (lo que valdrá al final).
  1. Aplica un coeficiente anual dentro de los límites que correspondan según tu régimen/tabla.

Ejemplo conceptual: si aplicas un 16% anual, cada año deduces el 16% de la base amortizable hasta alcanzar el límite o el período máximo, lo que ocurra antes. En estimación directa simplificada, además, la AEAT recuerda que la amortización debe practicarse excluyendo el valor residual y dentro del período máximo de las tablas.

Métodos y límites habituales en la amortización fiscal de vehículos

El método más común es el lineal, porque es simple y encaja con las tablas oficiales (coeficiente máximo y período máximo). En IRPF simplificada, la amortización del inmovilizado material se practica de forma lineal conforme a esa tabla específica.

En sociedades (y también en IRPF en estimación directa normal), la referencia son las normas y tablas fiscales aplicables a amortizaciones, y la idea base es la misma: la deducción debe reflejar depreciación efectiva y mantenerse dentro de los límites establecidos.

Para aplicarla sin errores, quédate con tres reglas: afectación real, cálculo coherente (base y coeficiente) y documentación (factura, fecha de puesta en funcionamiento y registro). Eso es lo que convierte la amortización fiscal de vehículos en una ventaja práctica, no en un problema.

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